La Asociación Mexicana de Instituciones de Educación Superior de Inspiración Cristiana, que según su Misión:

Favorece la sinergia de las Instituciones de Educación Superior de Inspiración Cristiana, con el objetivo de fortalecer su colaboración en la misión evangelizadora de la Iglesia. Para lograrlo, impulsa el pleno desarrollo de las funciones sustantivas universitarias a la luz de la concepción cristiana y, con calidad profesional y ética, con el propósito de incidir en la construcción de un modelo de sociedad según los principios y valores del Evangelio.

Con esta encomienda, cada año esta asociación convoca a participar en una reunión anual en donde los Rectores, participan a través del diálogo y la reflexión sobre temas que atañen el presente de la educación de inspiración cristiana en el país.

El contexto actual marcado por la pobreza y la exclusión es uno de los mayores retos para la universidad como instancia clave en la edificación de una sociedad justa. Sin embargo, cuando las causas de la pobreza y exclusión están asociadas a la cultura, el reto de la universidad es aún mayor.

Santa Cruz Xoxocotlán, febrero de 2018

Encuentro de Rectores de AMIESIC
Por Rocío Ocádiz

Estimados todos, muy buenas tardes.

Siéntanse recibidos tal como en Oaxaca recibimos a los visitantes. Hoy, les brindamos un primer saludo cálido desde quienes somos, desde lo que pensamos; desde lo que creemos y lo que sentimos, desde nuestro dolor profundo, nuestras riquezas y nuestras carencias; y por supuesto, desde lo que hemos preparado para deleitar el paladar, la vista y el oído, de todos aquellos que, de buena voluntad, ponen sus pies en nuestra tierra en este año de luz.

Sin embargo, no sólo queremos que se sientan recibidos por las tradiciones de la historia milenaria de Oaxaca, traducida en cada gesto de hospitalidad (y desde luego en cada fragmento doloroso de su vida cotidiana que hiere a propios y extraños); también pretendemos que se sientan interpelados a abrir su conciencia a un nuevo modo de entenderse en el mundo y para el mundo, que es a lo que les retará la natural multiculturalidad de nuestra tierra, en estos días.

Podemos decir que, para quienes trabajamos día a día en la educación superior desde la inspiración cristiana, ha llegado el momento.

El momento de que juntos nos planteemos preguntas nuevas… y no las que generalmente todos nos hacemos, y a las que respondemos, casi inconscientemente y de manera inmediata, desde una tradición y perspectiva cultural específica.

En estos días, la invitación concreta es atrevernos a mirar y mirarnos de otro modo… que nos atrevamos a generar preguntas y respuestas diferentes, ejercicio que además pareciera ser cada vez más apremiante para nuestra misión al frente de un centro educativo en un convulso siglo XXI.

Porque si partimos de la afirmación de Philippe Perrenoud respecto a que las competencias más esenciales para la vida de una persona han quedado fuera del sistema educativo formal en prácticamente todo el mundo, ¿qué podremos decir respecto a las competencias que fomentamos en nuestros centros de educación superior para el crecimiento de la vida interior y la vocación a la trascendencia de las personas? ¿Es realmente una educación “superior” la que ofrecemos, en lo que a vida interior compete?

Habría que comenzar entendiendo desde qué visión religiosa nos miran nuestros jóvenes. Porque en efecto, todos, todos tienen vida religiosa, pero no exactamente la que nosotros pensamos o inferimos a priori.

Si como afirma Yuval Noah Harari, “la mayoría de los cristianos no imitan a Cristo, la mayoría de los budistas no siguen las enseñanzas de Buda… (…) en cambio, la mayoría de la gente vive hoy siendo capaz de cumplir con éxito el ideal capitalista-consumista. (…) instituyéndose así en “la primera religión de la historia cuyos seguidores hacen realmente lo que se les pide que hagan”(1); entonces, en cada una de nuestras universidades tenemos una fervorosa legión de creyentes y practicantes… pero no de la fe que nosotros profesamos… si es que nosotros en realidad la profesamos y practicamos.

Ello nos lleva irremediablemente a cuestionarnos: ¿Cuántas deudas pendientes tenemos, como responsables de centros educativos, respecto al entendimiento de las nuevas maneras de plantarse y entenderse en el mundo, que sostienen los jóvenes que acuden a nuestras universidades… ¿Hemos querido acercarnos a ellos en el modo evangélico que hizo Cristo, en el afán de entender sus preguntas, sus dudas, sus anhelos? ¿O nos hemos insistido en generar respuestas estériles que se traducen en esquemas y procesos que ya no responden a ninguna de las inquietudes vigentes en la mente y corazón de nuestros jóvenes?

Porque si la sal no da sabor (2) … al menos habría que comenzar por aceptar humildemente que ya <<no sabe>>; indagar con precisión por qué ya no está dando sabor; tomar conciencia de ello y definir a la brevedad acciones prácticas al respecto. Siguiendo el ejemplo de Cristo ante las variadas situaciones en que reaccionó de modo práctico, aun contraviniendo la ley de su época y los convencionalismos imperantes, habría que optar decididamente por todo aquello que lleve a nuestros jóvenes a encontrar un sentido para la vida, o al menos por los caminos que los lleven a ello.

Sin embargo, el reto mayor no me parece que sea éste. El reto mayor en realidad, es el de mirarnos a nosotros mismos. Revisarnos desde nuestra historia y nuestra realidad de hoy, y aceptar lo que de ella está caduco ante los desafíos que nos demanda este cambio de época. Es el reto de no “llorar nuestras mentiras, sino cantar nuestras verdades” (3), como dijo Benedetti; es el reto de “estar en el mundo sin ser del mundo” (4); es el reto de convertirnos primero nosotros, una vez más, al origen de nuestra fe, al mensaje evangélico: a recuperar la mirada misericordiosa de Jesús… que no hizo distinción de personas, jerarquías, razas, estados de vida; que no habló desde un “lenguaje androcéntrico” (5)…y que seguramente hoy, tampoco haría distinciones respecto a la inclinación sexual de ninguno.

Es éste el reto: el reto mayúsculo de mirarnos a nosotros mismos despojados de la jerarquía que el mundo, y aún la Iglesia, nos han otorgado, a mirar más allá de la evidente veneración - la mayoría de las veces artificiosa -, con la que las personas nos llaman rectores, pastores, obispos, directores, hermanos… y atrevernos al fin a descubrir el estado simple y llano de nuestro corazón.

¿Será acaso el nuestro ese corazón frío o enfriado, del que habla el Papa Francisco en su mensaje por la Cuaresma (6) de este año? ¿Será acaso un corazón seco, como la mano de aquel hombre que pidió ser curado en sábado? (7) ¿Qué encontraremos al mirarnos simplemente como las mujeres y los hombres que un día el Señor llamó a la vida, y que hoy llama a dirigir… no solo centros de educación, sino de “educación superior” (como ostentosamente los llamamos), y más aún, con el apellido, por demás desafiante, de “inspiración cristiana”?

Señoras y señores.

En la AMIESIC, en Oaxaca, hay una invitación concreta a mirar la realidad desde otros ángulos. A atrevernos a hacer nuevas preguntas. A formular hipótesis. A imaginar respuestas frescas. A proponer una realidad más acorde al Evangelio.

Habrá la invitación a mirarnos de otro modo a nosotros mismos y desde ahí, a entendernos de <<ese nuevo modo>>: a nosotros y a los otros. Habrá la oportunidad de repensar nuestro ser, sentir y hacer desde el encuentro intercultural, al que todos estamos llamados a vivir, como simple y natural cotidianidad, en cualquier espacio del mundo y de la vida de hoy.

Que no sea ésta una asamblea más. Que sea, en efecto, un espacio y un momento donde permitamos que Dios se manifieste, como casi siempre lo ha hecho, desde la sencillez y la pobreza, desde la humildad y el lenguaje simple, desde la mirada profundamente misericordiosa y la justicia sin precedentes de un Reino, al que más que nunca, estamos llamados a seguir construyendo.

Que Dios-madre-y-padre bueno, nos ayuden en esta tarea: que así sea.

Muchas gracias a todos.

Indivisa Manent
Lo unido permanece

(1) HARARI, Yuval Noah, De animales a dioses, p.384; Ed. Debate
(2) Mateo 5 , 13
(3) BENEDETTI, Mario. Pausa
(4) Juan 17
(5) PAGOLA, José Antonio. Jesús, Aproximación histórica, p. 230, PPC Editorial
(6) PAPA FRANCISCO, Mensaje por la Cuaresma 2018 “Al crecer la maldad se enfriará el amor en la mayoría” (Mt 24,12)
(7) Mateo 12, 9-14

Doctor en Teología Pastoral por la Universidad Pontificia de México, con la tesis: Simbólica Urbana y Simbólica Cristiana. Puntos de convergencia para la Inculturación del Evangelio en la urbe hoy (2008). Profesor de Pastoral en la Universidad Pontificia de México (UPM). Profesor de Introducción a la Pastoral, Pastoral Urbana y Religiosidad Popular en el Instituto de Formación Teológica Intercongregacional de México (IFTIM). Profesor visitante del ITEPAL del CELAM en Bogota, Colombia. Asesor de Pastoral en la Arquidiócesis de México. Párroco de la San Sebastián, Cd. De México.

Posdoctora en Estudios Latinoamericanos por Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Doctora en Humanidades por la Universidad Autónoma Metropolitana –Iztapalapa, (UAM–I). Maestra en Filosofía, 2007 - 2009, FFyL, UNAM. Medalla al Mérito Universitario por el mejor promedio del Doctorado en Humanidades, UAM-I, 2014-Primavera. Autora del libro Hacia una ciencia de la lógica de la liberación (2015).

Doctor y maestro en sociología por la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales de París (EHESS). Fue miembro fundador del Centro de Reflexión y Acción Laboral (CEREAL) de Guadalajara. Coautor del libro Reconstrucción del tejido social: una apuesta por la Paz (CIAS, 2016); autor del libro La fábrica de la crítica. Los trabajadores sub-contratados de la industria electrónica en México (UIA-Iteso, 2017). Actualmente colabora como investigador en el Centro de Investigación y Acción Social (CIAS por la Paz).

Doctor en Educación por la Universidad Saint Mary’s, en Minnesota. Visitador del Distrito Lasallista de Bogotá. De 2009 a 2015 fue Presidente de la Asociación Internacional Universidades Lasallistas. Vicepresidente de 2007 a 2010 de la Organización Interamericana de Universidades. Honoris Causa “Doctor of Education”, por St. Mary’s College of California, USA. Ha recibido el Premio Nacional de Solidaridad por la Fundación Alejandro Ángel.

Obtuvo la licenciatura, maestría y doctorado en Historia por la Universidad Iberoamericana. Miembro del Sistema Nacional de Investigadores, nivel 1. Ha impartido también materias relativas a México en el siglo XX en el doctorado de Filosofía en la Universidad Anáhuac del Sur, en la licenciatura en Teología del lftim y en la maestría en Historia del Pensamiento en la Universidad Iberoamericana. Actualmente es miembro del Comité Académico de la maestría en Historia contemporánea del Instituto José María Luis Mora, del Consejo Técnico del Posgrado en Historia de la Universidad Iberoamericana y del Consejo Editorial de la revista Conspiratio. Asimismo, es presidenta del Consejo Directivo del IMDOSOC y miembro de su Comisión Académica y socia supernumeraria de la Sociedad Mexicana de Historia Eclesiástica.